martes, 4 de abril de 2017

Balance.


Atreverse. La cuestión es atreverse. Es expresar lo que llevas dentro. Nunca en mi vida me imaginé como una persona pública que escribiría sus pensamientos en un lugar público como es internet. Nunca me vi así.

Toda mi vida, supe que se me daba bien hablar. Hasta hace 4 años no me di cuenta que lo mío era escribir. Dos novelas y este blog. Le he dedicado más tiempo antaño que ahora. Pero sigo ahí. No merece la pena escribir a desgana. Ahora escribo cuando quiero y me sale del alma. Y escribo mejor, modestia aparte.

Esto es un balance. De mi periplo como escritor. De todo lo que he logrado. No es un acto de narcisismo. No es un acto de chulería. Soy un humilde autor de un blog humilde. Pero he conseguido muchas cosas. Nunca seré tan popular como un Youtuber. Nunca haré shows. Nunca seré "famoso". Pero me he sentido tan realizado, que me asusta.

He sido jurado 3 años consecutivos de unos premios como los Blogos De Oro, que me han permitido valorar cortometrajes y películas maravillosas. Me han hecho conocer gente genial y me han invitado a miles de eventos y festivales magníficos.

He participado en concursos como los de 20Minutos. He recibido elogios de famosos por los artículos que escribí sobre ellos. He ilustrado al público sobre The Beatles en sus canciones menos conocidas. He dado la posibilidad a muchos de valorar el buen Spaghetti Western. He descubierto al buscador medio las mejores canciones de "Django Desencadenado".

He honrado a los abuelos, que deberían ser eternos, como dice la trillada frase. Trillada, pero cierta. He vanagloriado la calidad humana de Marcelo Bielsa, con él empezó todo. Y he dado oportunidades de escribir a grandes amigos que tenían talento para hacerlo. Y seguiré haciéndolo. He entrevistado al héroe de mi vida, mi padre. No hay más.

Pero, sobre todo, he llegado a vosotros. Ustedes, mis lectores. Llegar a tanta gente, por poca que sea contando a los grandes comunicadores, ha sido magia. Nunca pensé que tanta gente me leería. Nunca pensé que mi blog estaría por encima de la persona que soy.

El balance va por vosotros. Los que estáis ahí. Los que siempre me leen. Y por todos los que algún día me dijeron que lo había hecho bien. Los que valorasteis mis escritos. Los que me disteis halagos. También a los que me masacrasteis y me intentasteis hundir cuando critique un vídeo nefasto. Donde estamos unos y estamos otros.

Agradecimientos y cariño para todos. Me habéis enseñado a mejorar. Ojalá pudiese abrazaros a todos y tomarme una cerveza con todos vosotros.

Aarón Hernández.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Fucking Amanda. El inicio de una aventura de calidad.


Hace unos años, gracias a este blog que tanto me ha dado, conseguí entrar como jurado en los premios Blogos de Oro. Unos premios hechos desde la ilusión y el trabajo. Estar en esos premios me dio, a su vez, la posibilidad de visualizar gran cantidad de cortometrajes.

Uno de ellos era "McGuffin". Había muchísimos cortos de gran calidad. Algunos de ellos contaban con actores ya conocidos. Recuerdo uno que incluía a Carlos Hipólito. Sin embargo, "McGuffin" me maravilló. Las referencias cinematográficas como aquel Bobby Perú que debe su nombre al personaje de Willem Dafoe en "Corazón Salvaje" de David Lynch me fascinaron. El guión y la dirección hablaban de un tipo que sabe lo que hace. Álex Sereno se llama el susodicho.

Álex Sereno fue un descubrimiento. En esa edición voté a su corto. No ganó. Pero me ganó a mi como adepto, aunque no sea mucho. Sereno nos trajo "McGuffin 2: El Cliffhanger" y posteriormente el maravilloso ejercicio de metaficción que fue "McGuffin 3: Salto de tiburón". Las visioné y las amé. Amé profundamente la trilogía.

Pronto, descubrí que Sereno estaba sumido en un proyecto ambicioso. Una webserie. Como él mismo la ha llamado, "Una serie sobre la dependencia emocional". Y no es solo eso. Es, como cabía esperar de alguien con el talento de Álex, una maravilla.

Aléjense de la idea de una webserie de comedia con gags absurdos y situaciones inverosímiles. Esta serie es la vida. Es como la vida. Y quizás es eso lo que deberíamos pedirle más veces a los creadores de contenido. A las ficciones. En un mundo en el que las series nos meten pájaros en la cabeza, hace falta que una ficción nos ponga los pies en la tierra. Nos enseñe un espejo en el que veamos nuestros problemas y nuestras inquietudes.

Tras dos capítulos, "Fucking Amanda: You Ruined My Life" se ha abierto un hueco en mi corazón. El guión es una maravilla. Expone verdaderos dilemas. Diálogos magistrales, momentos emocionantes y mucho más. Y esto tras solo dos episodios, pero esto empieza a coger forma. Y tiene una forma maravillosa.

La dirección es otro punto a tener en cuenta. Ahí, Sereno nos regala un ritmo magistral en los 20 y pico minutos que dura cada capítulo. Y, sobre todo, nos regala unos planos que harán, si no eres de allí, que te enamores de Córdoba y no quieras estar en otro sitio nunca más.

Interpretaciones talentosas. Un grupo de jóvenes que puede llegar muy lejos si se lo propone. A la cabeza está Fran Cubero como Álex, protagonizando y llevando la voz cantante de esta historia. Su contraparte es Masu Mayer, como la fuente de inspiración de nuestro protagonista, Amanda. Muy notable Mayer en su interpretación.

Para rodear a estos dos personajes tan únicos y tridimensionales, encontramos a Álvaro Agredano como Cristian y a la brillante Pepa López como Celia. Ellos son una pareja, cuanto menos, peculiar. Muy atentos a estos dos. Sin embargo, tengo especial debilidad por el personaje de Eric y por su interprete, Robert Vilches. Su personaje me parece muy bien logrado y la interpretación de Vilches está muy lograda.

Son todos estos los ingredientes que hacen de esta serie una joya. Yo personalmente, espero con ansia cada capítulo y lo devoro con gusto. Sin lugar a dudas merece una oportunidad y merece que vayáis a verla. Podéis encontrarla en el canal de Youtube de su productora, LaBoina Producciones.

Aquí os dejo el enlace: https://www.youtube.com/channel/UCy3T47fM-fI1JAjLIsxD8SA

Y también podéis seguir a su creador en su Twitter oficial, aquí: https://twitter.com/Alex_Sereno

Por último os dejo el trailer para acabar de convenceros.


Aarón Hernández.

miércoles, 22 de marzo de 2017

A Él.


Muchos años han pasado desde que esta foto que sirve de cabecera fue tomada. Muchos años han pasado desde que rescatase a esa preciosidad de lo más profundo de un cubo de basura.

Siempre me gustaron los animales. Sin embargo, no fue hasta el momento en el que saqué esa bolsa y comprobé que había en ella cuatro perros, dos muertos, dos vivos, que me di cuenta que sería un activista por los derechos de los animales. Los únicos seres vivos que merecen la pena.

El ser humano es despreciable. Lo he plasmado en artículos aquí y en mis novelas. Pero los animales no. Ellos son lo único que te queda siempre. Y hoy, hablamos de un perro.

Un perro que se desvive por mi, como nadie lo ha hecho o lo hará jamás. Hoy es el día en el que, pensando que las ideas profundas, aquellas que rigen la sobriedad y la calidad de un artista de las letras, se habían acabado, me di cuenta de que quedaban más cosas. Y una de ellas es mi vida.

Uno de los motivos de mi existir. Mi más fiel compañero. Mi más sincero amigo. Mi único hijo, hasta la fecha. Mi perro. Mi mundo. Mi todo. Porque cuando solo había tinieblas, él estaba a mi lado. Porque cuando vuelven las tinieblas, él está a mi lado. Porque cuando la oscuridad me envuelva y todo haya acabado, le recordaré a él. Y ese final tenga sentido.

Los animales son maravillosos porque te quieren por encima de lo que tú seas. Ese es el caso de mi perro. El único que me quiere sea como sea. El único que estará ahí hasta el final. El final de sus días, que no de los míos. Y esa es otra. Un padre nunca debería sobrevivirle a un hijo, al igual que, ojalá, un hombre nunca debería sobrevivirle a su perro. Pero la vida es así. Lo común es que tu mascota, tu compañero y amigo, muera antes que tú.

Sin embargo, y pese a mis impresionantes ganas de vivir, si lo pienso, daría todo lo que tengo por no ver morir a mi amigo. Por que él me sobreviviese. Aunque sé, que tal es su amor sin límites, que moriría poco después que yo, de pena.

Los homenajes se deben dar en vida, dijo el sabio. Y hoy, mientras lo tengo en mi regazo, vivo, le hago este homenaje. Él nunca lo sabrá, pero me querrá. Sin embargo, mi amor hacia él es tal que debía plasmarlo. Esto es un trozo más de mi corazón que regalo a mis lectores.

Y una oda a los animales. Aquellos que no se merecen a los humanos. Un canto a los que merecen el verdadero paraíso. Un poema sin rimas a los que siempre han estado ahí.

Va por todos los que amáis a los animales. Va por mi querido amigo que ahora mismo me mira con ojos vidriosos mientras lucha contra el sueño, esperándome para ir a dormir. Porque aguantaré lo que sea, mientras estés a mi lado.

Aarón Hernández.

lunes, 6 de marzo de 2017

A ustedes, malditos.


*Pura ficción.

A ustedes, malditos. A ustedes "wannabes" de marqueses y barones. A ustedes, los que miran por encima del hombro al resto de humanos en la tierra. A ustedes que atemorizan a los demás. Ustedes que mandan y manipulan. Ustedes que hacen y deshacen a las espaldas de los más "débiles". 

A ustedes que amenazan, que increpan al débil y no al fuerte. A ustedes cuya valentía se frena cuando dan con alguien imbatible. Con un rival a la altura. A ustedes que se creen miembros de la clase alta y que viven en un barrio de primer nivel. Ustedes, están equivocados. 

A ustedes, que hacen uso de la amenaza a través de los mayores sicarios de la historia. A ustedes, que pronto no querrán ni oír una respiración. A ustedes, aquellos que no se paran ante nada. A ustedes cuyo bienestar es por y para lo que viven. A ustedes que por un poco más de dinero en el sueldo que el resto, se creen con el derecho a pisotear y a mirar desde las alturas.

A ustedes, que tanto os duele la ofensa a lo vuestro pero increpáis a lo de los demás. A ustedes, que destrozan a quien ya está destrozado. Ustedes que no saben o no quieren saber, que la vida da muchas, muchísimas, vueltas y que los que hoy estamos abajo, podemos estar arriba muy fácilmente. 

A ustedes, malditos, les digo que no nos rendiremos. Que no pararemos de luchar. Que no temeremos. No nos dejaremos pisar. Y llegaremos hasta donde haga falta, pues eso es lo que hacen los valientes de verdad. Eso es lo que toca. Ese es el gran plan. 

No hay más. Nada más allá de nuestra lucha y resistencia. Nada excepto el infierno del cobarde. Y la sonrisa de aquellos. La satisfacción de ustedes, malditos. Nada nos parará. La victoria, a costa de la propia vida si es necesario, es la única opción. La única. 

A ustedes, malditos. Vamos a por ustedes. 

Aarón Hernández.

martes, 29 de noviembre de 2016

Amor entre amigos.


Quietos ahí ingenuos que han llegado hasta aquí buscando respuestas a sus sentimientos de amor platónico. Quietos ahí los que han accedido a este artículo por haber buscado en Google "Me he enamorado de mi mejor amiga/o". Este artículo no trata de eso. Este artículo trata de amistad sin más.

¿Qué es el amor? ¿Qué es estar enamorado? Buena pregunta. El amor es ese sentimiento que nos vuelve idiotas y que de algún modo idealiza a alguien y lo convierte en perfecto, solo para tiempo después permanecer como una forma de recordarte a ti mismo que esa persona que ya no es tan perfecta, sigue siendo aquella persona a la que quieres.

Enamorarse es ver perfecto al prójimo, querer al prójimo y en última instancia, seguir queriendo al prójimo cuando ya no es tan perfecto. Porque ninguno e nosotros somos perfectos. Y mantenerse siempre, en lo bueno y en lo malo. Todos los días de nuestra existencia.

¿Y qué es la amistad?

La amistad es afecto. La amistad es amor. La amistad es el sentimiento que nos vuelve inteligentes. Que nos transforma en mejores seres. La capacidad de amar al prójimo únicamente por como es. La amistad no idealiza. No convierte a nadie en perfecto por un efímero tiempo. La amistad perdura en el tiempo demostrándote que esa persona que nunca fue perfecta sigue siendo tu amigo. Lo es aún no siendo tú, ni mucho menos, perfecto.

La amistad te une a las personas de una forma incorruptible. La verdadera amistad. La que no trata temas como el interés. La amistad perdura más allá del tiempo. La auténtica y única amistad. Aquella que, como el amor de película, o sientes o no sientes. La amistad que ignora las vueltas que pueda dar la vida o la distancia. Porque siempre os querréis. Y ahí está el tema. La amistad es amor. Es querer.

Y por ello, debemos enamorarnos de nuestros amigos. De una forma limpia y pura. Debemos sentir amor y total devoción por aquellos que aún sabiendo todos tus defectos, todos tus miedos e inseguridades, siguen a tu lado. Porque de eso trata el amor. De eso trata la amistad.

La vida viene y va y a veces lo único que perdura son aquellos amigos que desde hace años nos acompañan. O aquellos que dejamos de lado injustamente por la comprensible ceguera del nuevo amor, el amor romántico, y que aún así nunca se fueron y siempre estuvieron a nuestro lado para recoger los trozos que el amor dejó de nosotros.

Difícilmente una amistad real nos romperá en mil pedazos. Porque la amistad es compromiso y la capacidad de hacer concesiones. De perdonar y de poner la otra mejilla. Es empatía. Es amor.

Hay que enamorarse de los amigos. Solo así, seremos consecuentes con lo que nos dan. Hay que admirar su imperfección y hay que quererlos.

Aarón Hernández.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Volver de entre los muertos.

"El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús." - Lucas. 

Volver a la vida es imposible. Completamente. Por mucho que lo deseemos. Por mucho que otros lo deseen. Llorar, clamar al cielo o rezar no sirve para devolver la vida a quien ya no está. Eso debe quedar claro. No hay vuelta atrás en lo que a la muerte se refiere. El fin. El mismo desenlace para todos.

¿De qué venimos a hablar pues? 

Venimos a hablar de volver de entre los muertos. No aquellos enterrados, incinerados o donados a la ciencia. Volver de entre los muertos en vida. Aquellos que enterraron su personalidad, incineraron sus sueños y donaron su amor al mejor postor que suele diseccionar el corazón como si de un científico se tratase. 

Venimos a hablar de las depresiones, los desengaños, las enfermedades que nos apartan del camino que con tanto esfuerzo emprendimos. El camino de ser únicos. De construir una personalidad segura y convertirnos en lo más importante que puede ser una persona: un coleccionista de momentos.

Un ser humano que vive día a día y se empapa de todos y cada uno de los momentos que vive. Que no pierde el tiempo haciendo cosas que no quiere hacer. Que va más allá del trillado Carpe diem. Porque no vive el momento, ni aprovecha el momento. Es el momento. Se empapa del momento, lo hace suyo y lo atesora. Como el Jep Gambardella de "La Grande Bellezza".

Va recopilando momentos y disfrutando de la vida sabiendo que un día la fiesta se acabará. Esa es la clave. La fiesta se acaba cuando te mueres. No antes. Si la fiesta se acaba antes de tu muerte, estás muerto en vida. Y no es muy difícil caer en ello. 

Un mal momento, el abandono, la melancolía, el desamor, la traición. Nos empujan a un oscuro agujero lleno de apatía que nos va comiendo la personalidad. Nos arranca la identidad. Y estamos perdidos. Nos recluimos en nosotros mismos y con el paso de los días nos olvidamos de quienes eramos. De lo que podíamos hacer. De lo que hemos vivido. Y no hay vuelta atrás. 

No hay vuelta atrás en lo que a la muerte se refiere, dije antes. Dejas de respirar, joder, claro que no hay vuelta atrás. Pero ¿Has dejado de respirar cuando estás muerto en vida? Quizás te cueste respirar. Pero no has dejado de hacerlo. Si hay vuelta atrás. Puedes volver. 

Date tiempo. Recupérate poco a poco. Ve sacando la cabeza y vuelve a coger el ritmo. Persigue el recuerdo de tu identidad. Viaja a otros países o viaja sin moverte de tu casa, lee. Búscate. Y un día te darás cuenta de que vuelves a reconocerte. Y que estás encantado de conocerte como la primera ves. Y entonces verás todo más claro. Y entenderás que es imposible escapar a la muerte, que es imposible resucitar. Sin embargo, es muy fácil volver de entre los muertos. 

Aarón Hernández. 

domingo, 9 de octubre de 2016

Quiero ser.


*Pura ficción.

Quiero ser las palabras que mienten. 

Quiero ser la verdad absoluta.

Quiero ser el todo. 

Quiero ser Dios. 

Quiero ser un vagabundo. 

Quiero ser rico. 

Y quiero ser escoria. 

Quiero ser el infierno. 

Quiero ser el edén. 

Quiero ser las siete vírgenes. 

Quiero ser la oscuridad después de la muerte que atormenta al ateo. 

Quiero ser el alcohol que se precipita por tu garganta. 

Quiero ser niño marginado. 

Quiero ser tristeza. 

Quiero ser el dueño de tu ya muerto corazón. 

Quiero ser tú. 

Quiero ser él. 

Ella.

Ellos. 

Nosotros. 

Vosotros. 

Yo. 

Quiero ser yo. 

Y nada más que yo. 

O quizás no. 

Quiero ser otros. 

Personas. 

Lugares. 

Cosas. 

Quiero ser la resaca. 

Quiero ser la pena. 

Quiero ser la miseria. 

Quiero ser el acto de no salir por no tener dinero. 

Quiero ser el hambre. 

Quiero ser la vergüenza. 

Quiero ser humilde. 

Y quiero. 

Quiero ser el que derrocha. 

Quiero ser el que paga las copas. 

Quiero ser déspota. 

Quiero ser altanero. 

Quiero ser el servido que sirvió. 

Quiero ser el rey del mundo. 

Y quiero. 

Quiero ser uno más en este mundo. 

Quiero ser el mejor que se ve superado por alguien mejor. 

Quiero ser un recuerdo lejano. 

Quiero ser un don nadie. 

Quiero ser el famoso de turno. 

Quiero ser el talento. 

Quiero ser el arte. 

Quiero ser el amor platónico. 

Quiero ser el del corazón roto. 

Quiero ser el que ocupa tu corazón. 

Quiero ser el que cuelga el sombrero en cada dormitorio. 

Quiero ser Paul Desmond corriendo al encuentro frustrado de Audrey. 

Quiero ser el despojado de humanidad. 

Quiero ser todo. 

Quiero ser el de las muchas vidas. 

Quiero ser el nacimiento.

Y la infancia. 

Y el primer amor. 

Y la virginidad. 

Y la perdida de esta. 

Y el desengaño. 

Y el trabajo. 

Y la vida, en definitiva. 

Y la muerte. 

Y el funeral. 

Y el entierro. 

Quiero ser el dolor. 

Quiero ser la alegría. 

Quiero ser el especial. 

Y el mundano. 

Quiero ser el que escribe estas líneas. 

Corro tras él. Le grito que espere. Que me lleve con él al mundo en el que las letras fluyen. En el que todo es mágico a través de la unión de las letras. Pido, grito, lloro. Todo para que me muestre como lo hace. Como puedo ser un maestro como él. Como puedo convertirme en el rey de las letras. En uno tan bueno como él. Como puedo alcanzar su destreza y su virtud. 

Quiero ser como él. 

Quiero ser su perfección. 

Quiero ser el maestro. 

Quiero ser el que maneja las letras. 

Quiero ser ese genuino escritor desaprovechado. 

Y despierto. 

Y he sido muchas cosas. Pero respiro, aliviado, al ver que si. Que soy él. 

Aarón Hernández.